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Vicente Escudero Urive

 

Coreógrafo, bailaor, teórico de la danza, conferenciante, pintor, escritor, actor y hasta cantaor. Quiero presentar a Vicente Escudero porque para mí es uno de los grandes de la danza.

Nació en  Valladolid, el 27 de octubre de 1888. No era gitano y su familia no tenia nada que ver  con el baile y la música, ni con la etnia gitana, pero le gustaba mucho el baile y aprendió a bailar casi solo. Como tenía amistad con los gitanos de su barrio, adoptaba su misma actitud en el baile. Dijo característicamente «Yo nací bailando. De niño no fui a la escuela. Aprendí a leer y a escribir solo, preguntando a la gente. Yo he sido siempre muy preguntón y observador. Mi escuela era andar arriba y abajo con los gitanos del barrio de San Juan, donde nací. Viéndoles a ellos empecé a bailar. Pero yo no soy gitano, como la gente cree. Pero sí he sido muy amigo de ellos, a quienes debo mucho». Su estilo se caracteriza por una gran sobriedad y maestría a la improvisación.

El creía encarecidamente que un hombre tiene bailar como hombre. Por eso escribió el Decálogo del buen bailarín:

  1. Bailar en hombre.

  2. Sobriedad

  3. Girar la muñeca de dentro a fuera, con los dedos juntos.

  4. Las caderas quietas.

  5. Bailar asentao y pastueño.

  6. Armonía de pies, brazos y cabeza.

  7. Estética y plástica sin mistificaciones.

  8. Estilo y Acento.

  9. Bailar con indumentaria tradicional.

  10. Lograr variedad de sonidos con el corazón, sin chapas en los zapatos, sin escenarios postizos y sin otros accesorios.

 

Estas reglas son funtamentales para su estilo de bailar y muchos bailarines contemporáneos las respetan. "Ese duende que tanto cacarean eruditos y profanos es un mito que desaparece bailando con sobriedad y hombría, traduciéndose entonces en el misterio que todo arte lleva. A los diez puntos de mi decálogo tiene irremediablemente que ajustarse quien quiera bailar con pureza", escribió.

Se le atribuye lo de “bailarín gitano”, sin duda alguna, para dar mayor exotismo a su baile y a su persona y así lo asimilaron los cronistas de las artes.
Escudero confiesa:“...ser gitano de adopción con un cuarterón de sangre gitana y tres de castellano viejo”.

 

En 1947 escribió su primer libro sobre el tema del baile flamenco que se llama “Mi Baile”. Este libro es la descripción de su vida como bailaor y se refiere no solo a sus triunfos  pero también a todo lo que lo ha hecho una persona controversial.

Cultural y contracultural,  ritual, sin duda, en su representación en la “suguiriya”, sale a la luz el duende de su interior y  los manes, lares y penates que adquirió de los gitanos. Se notaba en su arte el viejo hieratismo real.

Declaró que le gustaba bailar con el sonido del aire. Le gustaba bailar o mejor dicho representar sus emociones con el ritmo de la maquinaria o cualquier cosa dónde podría encontrar ritmo. En 1928 en el baile flamenco-gitano utilizó el ruido de dos motores. Quizás por eso, algunos piensan que cuando este artista era joven no tenía el conocimiento adecuado sobre el compás flamenco.

 

Produjo agitación cuando bailó “siguiriya”, un baile hondo gitano considerado muy sagrado para bailar. Escudero fue la primera persona que bailó “siguiriya” porque creyó que todos los estilos de flamenco pueden bailarse mientras se bailen con sentimiento y conocimiento. Una de sus frases lapidarias fue: “A mí siempre me ha gustado lo que no entiendo”.

Aun en sus mejores años, su baile se parecía a él mismo: amojamado, un tanto rígido. Muy verdadero, muy original. Delgado,  con una estatura elegante y refinadora, creo que Escudero no pertenece a un escuela específica porque él mismo es una escuela. Amasado con culturas de ayer y de hoy,  su baile se caracteriza de algo antiguo pero a la misma hora, muy cerca de hoy en día. Me gusta muchísimo lo fluido de su movimiento.

Murió en Barcelona, el 4 de diciembre de 1980.  En Valladolid, una de las calles del Barrio de San Juan que es el barrio donde se crio Vicente Escudero, lleva su nombre así como el Centro Cívico de dicho barrio. Se han erigido en Valladolid dos estatuas en su honor.

 

Academia  de español Despoina Matsaridou

 

  c/ Panagí Tsaldari 14, 2o, B

  60100 KATERINI - GRECIA

 

 

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